Cianuro en gotas XXII

Sorprende ver el ruido mediático que metieron los escuálidos con la inventada doble nacionalidad de Nicolás Maduro. Sin mostrar jamás una prueba, ni siquiera un indicio, los medios dedicaron horas y horas al tema, entrevistando desde supuestos expertos constitucionalistas a politiqueros mendaces. Sin embargo, el chavismo parece cogido a lazo, porque ni menciona que Henrique Capriles, el Enchufado Oral, sí posee dos nacionalidades, lo cual lo inhabilita como candidato presidencial. No es que tiene derecho a solicitar otra ciudadanía, si no que efectivamente la posee desde el año 2005. Capriles optó por la nacionalidad polaca, pues su abuela materna era de ese país. Hace muchas gestiones de relaciones públicas con el personal diplomático de Polonia, pues es uno de los países de Europa con gobierno más derechista. Tiene, y usa para viajar al exterior, un pasaporte de la Unión Europea, como polaco que es. Sale de Venezuela con pasaporte venezolano, pero ingresa al país de destino como polaco. Para sus viajes a EEUU, usó el pasaporte de Polonia hasta finales de 2008 y todavía lo emplea para viajar a Europa.

La ley de desarme es una de las legislaciones más estúpidas jamás aprobadas en Venezuela, en la IV o en la V República. Basta ver algunas normas y disposiciones. Por ejemplo, el homicidio se castiga con presidio de 12 a 18 años. En la ley desarme se establecen penas de hasta 25 años. Es más grave y más castigado tener problemas de los previstos en esa ley, que asesinar a varias personas. La causa de esa monstruosa desproporción es que loquitos como Soraya al Achkar o Tareck el Aissami creen que el problema, como buenos pequeñoburgueses, son las armas de fuego y no los delincuentes que las empuñan, además del odio irracional y prejuiciado contra las personas honorables que las usan precisamente para defenderse de los hampones.

Otra ley ridícula, heredada de la IV República, pero reformada en la V, es el Código Orgánico Procesal Penal. Fue el regalo envenenado que Rafael Caldera le dejó a Hugo Chávez, pues el COPP entró en vigencia en junio de 1999, cuando el Comandante tenía apenas unos meses en Miraflores. Con esa ley, miles de hampones, incluyendo algunos muy peligrosos, quedaron en libertad, provocando un enorme auge delictivo. Es una ley cuyo objetivo no es otro que hacer casi imposible demostrar la autoría de los delitos. Contiene normas absurdas, cuyo objetivo planeado por Caldera y los canallas que prepararon el COPP, es facilitarle al hampa aterrorizar a las personas decentes. En efecto, esa ley obliga a taparle el rostro a los malandros, mientras que policías, víctimas y testigos van a cara descubierta. Nadie sabe qué espera la Asamblea para derogar esa ley, que no hay manera de mejorarla. Con ella no cabe si no la anulación total y sustituir el enjuiciamiento penal actual por otro adecuado para la realidad criolla.

El burocratismo, la dificultad deliberada de los trámites para propiciar la corrupción, es la principal falla del gobierno. La grave escasez de algunos productos no la causa sólo la conspiración derechista. El gobierno lo admite, pues decidió facilitar las importaciones y simplificar los trámites para traer rubros esenciales. Son decisiones apenas provisionales. La pregunta obvia es porqué no hacer definitivas esas facilidades y extenderla a todos los rubros, no sólo a los esenciales. Es incomprensible que se admita la existencia de trámites y requisitos no indispensables (pues por eso se pueden eliminar provisionalmente), y mantenerlos cuando pase la emergencia.

Otro buen ejemplo de burocratismo y corruptela: se suspendió hasta marzo del próximo año, las guías de carga para maíz y arroz. Con ello se busca evitar el desabastecimiento de esos rubros vitales, por problemas y matracas en su transporte. La pregunta obvia, y la respuesta es obvia también: porqué se puede eliminar esa guía por seis meses y no definitivamente. Igualmente, porqué hacerlo con esos dos cereales y no con todos los productos. La contestación a esas interrogantes es una sola: eliminar las guías de carga sería acabar con el negocio de unas basuras que deshonran el uniforme de la Guardia Nacional y se dedican a matraquear en las alcabalas.

Dicho sea de paso, y en el mejor estilo de la IV República, cuando se nos enseñaba a pensar sin método y a poner el dedo lo más lejos posible de la llaga, se está armando una alharaca innecesaria con los raspacupos de Cadivi. No se trata de que no haya que investigar y castigar con el máximo rigor a quienes usan ilícitamente los cupos de otros. Pero ése no es el problema del dólar negro. Por ejemplo, y por ahí sí va el problema, se le otorgaron 140 millones de dólares a los testaferros de Tareck el Aissami para adquirir en Venezuela inmuebles, maquinarias, marcas y otros bienes de la Cadena Capriles, todos ellos situados dentro del país. En esta sola gigantesca operación corrupta, verdadero ejemplo de latrocinio del que nadie da una explicación, la república gastó tantos dólares como el cupo máximo de 4 mil a nada menos que 35 mil personas. En un solo guiso, se consumieron las divisas de esa multitud de ciudadanos.

Otro punto crucial del desangre de divisas, que no es el goteo de los raspacupos, lo insinuó Jorge Giordani cuando señaló que se otorgaron 20 mil millones de dólares de Cadivi a empresas de maletín. Equivalen a unos 700 dólares para cada persona residente en Venezuela, hombre, mujer o niño. A pesar de lo gigantesco del robo, ni siquiera se sabe cuáles son esas empresas de maletín ni quiénes son sus dueños o accionistas. Es el exponente máximo de la impunidad para los corruptos, pues se señala la comisión de un delito, pero no se da el nombre de los delincuentes.

Los hampones son basura en todas partes del mundo. Esos repulsivos subhumanos ahora quieren chantajear al gobierno brasileño, para que no trasladen a varios capos del crimen organizado a una cárcel de máxima seguridad. Amenazan con desatar una campaña terrorista, para impedir el enorme ingreso de dinero por la masiva legada de turistas de cara al mundial de fútbol. Una vez más, el hampa muestra que no tiene patria, que no quieren a su país y que su único afecto es con el dinero y los privilegios. Ya en 2012, la delincuencia, también en represalia por el traslado de cárcel de algunos malhechores, realizó ataques terroristas contra el transporte colectivo, las jefaturas de policía y los agentes del orden, 106 de los cuales fueron asesinados en esa campaña. Mientras tanto en Venezuela, donde aún no llegamos a esos extremos, los pajúos de Tareck el Aissami frenan cualquier acción efectiva contra los facinerosos, privando además a los ciudadanos del derecho a defenderse. Los hampones son los principales consumidores de droga y es “normal” que los narcos cuiden a sus clientes.

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Cianuro en gotas apareció en diciembre de 2001, cuando la debilidad mediática del chavismo era absoluta. Lo elaboraba la misma Unidad de Análisis que aún ayuda en su preparación. Actualmente, hay un cerco electrónico contra el periodista Alberto Nolia, promovido por Tareck el Aissami, quien intenta silenciarlo en los medios digitales, tras haber logrado el cierre de Los papeles de Mandinga en VTV. Es un claro e inconstitucional intento de censura por parte de un funcionario. Para romper ese cerco, agradecemos que envíe estos textos a su lista de correos, esté o no de acuerdo con su contenido

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