Cianuro en gotas LXVII

Maria Corina Machado

Cada vez es más evidente que Estados Unidos aplica en Venezuela la receta siria, pese al costoso fracaso que el imperio sufrió en ese país, donde, en efecto, sus mercenarios fueron derrotados militarmente y ahora simplemente tratan de hallar una vía para escapar al exterior, sin el menor apoyo norteamericano para la huida. Ya los estrategas del Departamento de Estado prácticamente descartan poder derrocar a Nicolás Maduro a través de las guarimbas, por lo que tratarán de mantener éstas cuanto más tiempo puedan, mientras desarrollan métodos aun más violentos. Ahora los planes incluyen montar barricadas en sectores populares, con el fin de que haya choques armados entre chavistas y los paramilitares u otros mercenarios que emplean en estas “protestas pacíficas”.

El imperio, pese a su fracaso en su plan para derrocar a Nicolas Maduro con guarimbas, mantendrá la presión contra Venezuela, pues, entre otras cosas, busca que este año los resultados económicos sean muy malos. Sin embargo, ya lograron un objetivo vital para poder armar una guerra civil: el odio. Es increíble cómo incluso entre muchachos de clase media, se siente repugnancia y desprecio por el chavista o, incluso, por el trabajador, el obrero o campesino, el pobre, aunque no tenga militancia política. Esa chusma pequeñoburguesa te dice, y además están convencidos de ello, que todos los que apoyan al chavismo es porque están comprados, que la gente de bajos recursos vota por los revolucionarios a cambio de cualquier regalo de excaso valor -un pote de leche, por ejemplo-, al tiempo que desconocen la existencia del adversario, que para ellos es el enemio. Por ejemplo, aunque creen que los pobres son todos chavistas, dicen que las elecciones las gana siempre la oposición, pero el CNE se las roba. Niegan cualquier éxito del gobierno, aunque estén avalados internacionalmente y admitidas sus cifras por organismos rabiosamente antichavistas, como el FMI o el Banco Mundial. En su irracionalidad, niegan cosas evidentes como la erradicación del anafalbetismo, los grandes avances en materia de salud y educación, las infraestructuras de primer orden, la ingente construcción de vivienda o, incluso, los esfuerzos oficiales, no siempre exitosos, para mejorar el abastecimiento. Igualmente, niegan cualquier responsabilidad escuálida en ese desabastecimiento o en la inflación. Rechazan responder cosas elementales como, por ejemplo, cuál será el efecto económico de las guarimbas, que sin duda harán que las cifras de 2014 no sean buenas. El odio y el no reconocimiento del otro son ingredientes esenciales para desatar la guerra civil y por eso ahora el imperio busca que grupos chavistas ataquen a los guarimberos. Continuar leyendo “Cianuro en gotas LXVII”

Cianuro en gotas LXVI

Maria Corina Machado

Al momento de redactar esta nota, en Venezuela había 28 homicidios como consecuencia de las guarimbas desatadas por la oposición. De ellos, muy pocos casos están resueltos policialmente y sus autores enjuiciados. Curiosamente, y a pesar de que la inmensa mayoría de los asesinados son chavistas, nuestra honorable fiscal Luisa Ortega Díaz sólo acusa arevolucionarios, militares y policías. Por ahora sólo están imputados siete policías y militares por la muerte de dos manifestantes opositores en La Candelaria (Caracas), y un trabajador de Pdvsa que arrolló a un joven que trancaba una avenida en Carúpano. No hay duda de que en Venezuela hay una justicia desigual, donde sólo los chavistas son encarcelados y enjuiciados. A los escuálidos, la honorable Luisa Ortega Díaz no sólo los deja libres, sino que hasta les pone treinta días como lapso de presentación, para no causarles molestias a esos hijitos de papá teniendo que acudir a tribunales.

Estamos perdiendo la guerra comunicacional. VTV está desmantelada. Pese al denodado esfuerzo de Yuri Pimentel, que conoce el canal y trabaja como un bachaco, en cualquier momento simplemente deja de transmitir. La realidad es que sufrimos una dura derrotamediática. Durante 15 años nos confiamos en el poder comunicacional de Chávez, pero él ya no está y no se hace nada para contar con medios eficientes. Carecemos hasta de un diario combativo, que de verdad desnude a la oposición. Los semanarios chavistas han cerrado en su casi totalidad por la falta de papel y la forma como las imprentas aprovecharon esa excusa para cobrar precios escandalosos por imprimirlos. A la larga, perder la guerra mediática es perder la revolución.

Mucho se habló de sacar de Venezuela a CNN y otros medios especialmente embusteros. Sin embargo, esa medida es simplemente absurda. Ellos siempre van a mentir sobre Venezuela, porque es lo que ordena Estados Unidos. Si ellos no transmiten aquí o no pueden tener corresponsales, seguirán regando embustes igualito que si los tuviesen. El problema no es lo que hacen ellos que, en definitiva, se limitan a jugar su papel en el orden imperial; el problema real es lo que no hacemos nosotros, que hasta ahora hemos sido incapaces de ganar la guerra comunicacional. Vamos perdiendo, y por paliza, no solo en la casi imposible de ganar guerra mediática internacional. En la fácil contienda interna, donde no se va a pelear con gigantes sino con pendejos tipo Miguel Henrique Otero Andrés Mata, también salimos derrotados.

Las conferencias de paz pueden servir para muchas cosas y establecer un diálogo útil con sectores no recalcitrantes de la oposición. Sin embargo, no son útiles para acabar con la violencia fascista. Es obvio que en esas conferencias no participan, ni participarán jamás, los guarimberos o sus autores intelectuales, como María Corina Machado Leopoldo López. Tampoco participa el dueño del circo, es decir, el gobierno de Estados Unidos, que es el actor único y exclusivo de la violencia callejera. Así que, las conferencias de paz son dignas de respaldo, pero de cara al futuro inmediato y no pensando que terminarán con las guarimbas.

Un verdadero aguaje se desarrolla en la Asamblea Nacional con el plan para enjuiciar a María Corina Machado. Ese ser abyecto, esa lacra, es responsable y autora intelectual del asesinato de casi treinta venezolanos. La Malinche perpetró esos crímenes por orden de Estados Unidos, pero tiene el tupé de decir que ahora la persiguen por órdenes de Cuba. Sólo alguien muy sucio y muy pendejo puede decir que un pequeño país como Cuba, al que encima acusan de quitarle dinero a Venezuela, pueda jefear en otro país, más grande y rico. Habría que preguntarse qué se ganará con entregar a esa traidora a la patria en manos de otra similar, como la honorable Luisa Ortega Díaz.

Quien sea lo suficientemente pendejo para dudar de que es la mano de Estados Unidos la que desata la violencia callejera en Venezuela, basta con que se limite a observar qué hace el imperio y sus lacayos. Gobiernitos venales, sumisos del imperio, a cada rato dan declaraciones conrta Venezuela y en apoyo a los violentos, como hizo ese reptil llamado Sebastián Piñera, poco antes de dejar la Presidencia chilena. En su cinismo, y al igual que hicieron los protectorados gringos de la llamada Unión Europea en Ucrania, condenan al gobierno por la violencia desatada por la oposición. Simultáneamente, con apenas horas de diferencia, chupamedias de EEUU como Israel recuerdan al mundo que no tienen relaciones diplomáticas con Venezuela y nombran nada menos que a la Alemania neonazi de Angela Merkel para representarlos. Inglaterra decide exigir visa a los venezolanos que viajan a ese país, mientras Canadá cierra algunas secciones de su embajada y consulado.

Dicho sea de paso, en Venezuela nos pasan cosas como consecuencia de la falta de guáramo y de no exigir reciprocidad en las relaciones internacionales. Los ingleses entran libremente en Venezuela, mientras los venezolanos necesitan visa. Desde hace muchos años se señala la desigualdad de que un estadounidense entra sin visa, pero un venezolano requiere obtener una costosa visa y someterse a un trato vejatorio para visitar ese país. Son de esas cosas que jamás se escucha una explicación de la Cancillería.

Por cierto, la guerra de las aerolíneas contra Venezuela no es sólo por dólares. Es simple política. Esas empresas cumplen las órdenes de EEUU, retransmitidas por sus gobiernos. Hasta ahora las autoridades venezolanas no han cedido al chantaje y no les entregan el dinero que exigen. La “deuda” de Venezuela con las líneas aéreas se debe al robo por partida doble: por un lado, le cobran al pasajero más de cuatro veces el precio legítimo por los boletos. Por la otra, quieren que Venezuela les dé dólares por esas cuatro veces de sobrefacturación. Porque ningún ladrón de esas aerolíneas ha explicado jamás porqué cuesta cuatro veces más un pasaje desde Venezuela a Europa o Estados Unidos que desde Colombia o, incluso, desde Argentina, que es muchísimo más lejos. Hasta hora, afortunadamente, el gobierno no se ha bajado los pantalones con esas compañías que, dicho sea de paso, tienen sobornados a dos ministros para que defiendan sus intereses.

Jorge Giordani está en mora, en muy grave mora con el país. Meses atrás anunció que empresas de maletín se llevaron 20 mil millones de dólares de Cadivi. Pasan las semanas y Giordani no da los nombres de esas empresas. A esa mora se sumó el pasado 6 de marzo, Rafael Ramírez quien, recién regresado de China, anunció también que suministrarían los nombres de esas empresas, sus RIF y sus accionistas. Sin embargo, pasan las semanas y el silencio se mantiene. Es un silencio lúgubre, pesado como una lápida fúnebre y que hace pensar que se está protegiendo a mucha gente corrupta, empresarios ladrones y otras lacras. Curiosamente, Rafael Ramírez declaró a Últimas Noticias que efectivamente tiene ese lista de nombres, pero no ha querido hacerla pública para no perjudicar a ninguna empresa. Resulta insólito, por decir lo menos, que se trate de proteger a corruptos, incluso en materia de imagen. Es posible que parte de esos 20 mil millones de dólares haya sido correctamente usada, pero la inmensa mayoría fue una simple estafa. En consecuencia, que Ramírez diga cuáles son las operaciones honorables y cuáles un robo. Esta increíble demora da pie a quienes afirman que se está amparando a empresarios chavistas. Así que, de una vez, Ramírez y Giordani tienen que decir quiénes son esos ladrones.

Por cierto, sería importante que los ministros del área económica digan cuál es el efecto de las guarimbas sobre la economía. Sin duda lo tiene, y bien devastador. Estos meses sin duda que hubo fuerte inflación y bajo crecimiento,probablemente negativo, como consecuencia de la violencia callejera desatada por Estados Unidos.

La honorable Luisa Ortega Díaz se esfuerza para mantener en secreto su protección a los hampones que agredieron al equipo de peloteros cubanos, atacados en Margarita durante la Serie del Caribe. Al principio hubo mucho aguaje, con detenciones y traslado a los tribunales de Anzoátegui. Ahora, la honorable Fiscal tiende un manto de protector silencio para que no se sepa que esos criminales, esos cerdos capaces de injuriar a deportistas amigos de Venezuela, ya están libres, sin cargos y riéndose de la justicia, salvo por el pago de sobornos.

En Venezuela se vive una situación de mundo al revés en muchos temas, incluyendo el de sus emigrantes. En todo el mundo emigran los menos estudiados, los peor preparados académicamente, aunque los que más saben buscarse la vida, los que quieren progresar y corren riesgos. De aquí se van los más instruidos, los que mejor viven, pero más cobardes y que no asumen riesgos. Encima, en todo el mundo los emigrantes envían remesas a sus familiares en el país de origen, hasta el punto que en Centroamérica el principal ingreso de divisas es por la plata que envían sus nacionales desde Estados Unidos. Aquí son los familiares los que mandan dinero a los emigrantes, y encima Cadivi les vende las divisas a precio preferencial.

Cianuro en gotas LXV

Angel Vivas

A estas alturas, muy pocos pueden tener dudas de que la mano estadounidense está detrás de la violencia escuálida de los últimos días. Si alguien aún no está convencido, basta que vea la coordinación con que actúan los medios internacionales y las declaraciones de los voceros oficiales y oficiosos del Imperio. Igual sucede con Presidentes-basura, del tipo Martinelli (Panamá). Las agencias noticiosas como CNNFrance PressAP y la británica BBC -que hasta hace relativamente poco era un medio confiable y se esforzaba por ser objetiva-, muestran que no es nada casual, sino que obedece a un plan coordinado por Wáshington. Criminales muy corrompidos, como Gabriela Arellano Villca Fernández, reciben dinero directamente de agentes estadounidenses. A todos ellos habría que tratarlos como lo que son: soldados enemigos que traicionan a su patria.

Esos medios internacionales hacen creer a la gente en el mundo entero -al menos en los países ricos, donde un amplio sector aún cree lo que le dice la prensa- que en Venezuela se vive una guerra civil, que el gobierno anda asesinado gente y cosas similares, que son lo opuesto a la realidad. Más o menos repiten las mismas mentiras que los medios criollos, pues estos, en definitiva, cogen línea imperial.

Ningún medio, nacional o extranjero, menciona que hace poco más de dos meses en Venezuela hubo elecciones, y que el chavismo las ganó por paliza. Tampoco hablan de que menos de un año atrás, Nicolás Maduro ganó holgadamente la Presidencia. Y lo hizo en las circunstancias más difíciles, apenas poco más de un mes después del fallecimiento del gran líder de Venezuela. Porque ni siquiera la desaparición física de Hugo Chávez le sirvió a Estados Unidos y sus sigüíes criollos, para ganar unas votaciones. En ninguna parte se dice que esos “rebeldes” -que así califican a los hampones que trancan calles- desconocen la voluntad de dos de cada tres venezolanos, que apoyan este proceso, como quedó bien claro el pasado 8 de diciembre.

La realidad venezolana es que aquí no hay nada parecido a una guerra civil, sino que sectores antidemocráticos de las zonas ricas de algunas ciudades, impiden el libre tránsito de los ciudadanos, queman basura, contaminan el ambiente y asesinan a personas que muchas veces no tienen bandería política. Es notable que en ninguna zona popular, ni siquiera de clase media baja, se produce ninguna guarimba. Esta curiosa “insurrección” no es sino la acción de unos cuantos burguesitos en contra de la mayoría del país, que no sólo quiere vivir en paz, sino que respalda por abrumadora mayoría a su gobierno.

Otro hecho que demuestra la injerencia estadounidense, una vez más, en la violencia escuálida se nota al observar las guarimbas y acciones de calle. Ya no se ve prácticamente ningún estudiante. Son pequeños grupos, bien organizados, armados, de paramilitares colombianos, con algunos venezolanos reclutados y entrenados por ellos. De hecho, los vecinos de algunas urbanizaciones del este de Caracas y sus equivalentes fuera de la capital, comentan entre ellos que se ven muchos colombianos en los disturbios, o personas que se niegan a hablar por temor a mostrar su acento.

Son notorios los esfuerzos que realiza Henrique Capriles Raroski para tender puentes no con los sectores opositores no violentos o, incluso, con el chavismo, sino con los sectores más radicales de extrema derecha. Mueven a risa los malabarismos verbales del Enchufado Oral para justificar su negativa a dialogar con el gobierno. Dentro de poco veremos a este sujeto subordinándose a María Corina Machado, pues ésa es la línea de EEUU.

El general Ángel Vivas es mucho más que un payaso. Es un ser peligroso, un desalmado, autor intelectual del asesinato del motorizado degollado en Horizonte. Tiene, además, la ausencia de moral, perdió el sentido del bien y del mal, como frecuentemente le sucede a quienes viven el último grado del alcoholismo. Es importante que este sucio criminal pague sus culpas, pero el gobierno no debe tener apuro en detenerlo, aunque sí tiene que impedir que huya de Venezuela.

Por cierto, los vecinos de Ángel Vivas, acostumbrados a sus sonoras borracheras, comentan que cuando le dijeron que el rrrégimen iba a cortarle el agua, respondió que a él esas cosas no le intimidaban, pues podía tomarlo con soda y, de hacer falta, se sacrificaría a tomarlo seco.

Nadie cree que con nuestro sistema de justicia, muy esforzado en proteger a los escuálidos, irán a la cárcel los asesinos de un trabajador motorizado, degollado por hampones en El Marqués, siguiendo instrucciones del general Ángel Vivas, que enseñó a sus vecinos cómo transformar una guaya en una trampa mortal. Ese sucio individuo asegura que ese asesinato no fue sino una defensa contra las hordas chavistas, que pretendían entrar en una urbanización. Un criminal así tiene que pagar sus delitos con largos años de presidio.

Ni uno solo de esos arzobispos homosexuales que piden acabar con los colectivos chavistas, ha dicho ni media palabra para condenar el asesinato del un trabajador motorizado, degollado en El Marqués. Sería bueno que Diego Padrón Jorge cardenal Plumosa Sabino dijeran algo sobre esa muerte y qué piensan sobre los homicidas. Es vergonzoso el silencio de los pargobispos en relación con la violencia, aunque más vergüenza aún produce cada vez que abren la boca, para apoyar el vandalismo y justificar crímenes, con palabras medidas y bien calculadas.

En un país serio, no en Colombia, hace años que Álvaro Uribe Vélez estaría en la cárcel. Es raro el día en que no se divulga alguna noticia que comprueba fehacientemente los nexos del ex Presidente con las dos caras del mundo de la droga: el paramilitarismo y el cartel de Medellín. Ahora se sabe que Uribe, directamente y sin intermediarios, dio órdenes de asesinar a personajes públicos que tenían problemas con los narcotraficantes o seguían políticas populares. Recientes testimonios de antiguos militares muy cercanos al narcoparaco Jorge 40, como el capitán Adolfo Enrique Guevara Cantillo, revelan como Uribe ordenó el asesinato de alcaldes. Por cierto, Uribe, un asesino y narcotraficante, es el “ideólogo” de la oposición venezolana, tanto del ala manifestamente violenta (Leopoldo López) como la pretendidamente “democrática” (Henrique Capriles Raroski). En varias oportunidades, Uribe se ha reunido con ambos “líderes” criollos, a quienes transmite las órdenes de Estados Unidos y dinero de la droga.

El Efecto Aguaje tiene un efecto devastador sobre la economía y en la vida cotidiana del venezolano. Los aguajes del gobierno en relación con el acaparamiento y la especulación, sin un solo preso por esos delitos, se traduce en que aumenta el desabastecimiento. Los empresarios aprovechan la blandenguería y la corrupción de los altos funcionarios para debilitar al gobierno y, de paso, meterse un realero encareciendo productos.

Por cierto, no debe caer en saco roto la petición del periodista José Vicente Rangel en relación a que el gobierno está obligado a dar la lista de empresarios que sobrefacturaron a Recadi. El silencio oficial parece complicidad. Ministros cortesanos, como Rasputín, son responsables de esa dañina omisión. Igualmente, Jorge Giordani debe decir cuáles son esas empresa de maletín y quiénes son sus accionistas, que se robaron 20 mil millones de dólares.

Otro aguaje, otra cobardía insólita, se vive con las aerolíneas. Esas empresas tienen sobornados a ministros y altos funcionarios, que actúan como verdaderos gestores para obtenerles dólares. Van a darles miles de millones -así como suena: varios miles de millones de dólares- a empresas delictivas que jamás explican porque un pasaje de Venezuela a Europa, Estados Unidos u otras partes de Latinoamérica, cuestan entre el doble y cuatro veces más que desde Colombia.